La Paz, Bolivia, 6 de agosto de 2026.- Bolivia Lab llevó a cabo el tercer día de su Laboratorio y Clínica de Proyectos Cinematográficos con un panel que reunió a representantes de festivales y laboratorios de cine de distintos países de la región, quienes conversaron sobre la importancia de las conexiones humanas en la industria audiovisual, los mitos alrededor de los festivales de cine y los desafíos de construir audiencia en el contexto latinoamericano actual.

La actividad fue moderada por Addis Mosqueda, quien inició su propio camino como participante de un proyecto en Bolivia Lab y que hoy es realizadora del Rally de Pitch y productora ejecutiva de la organización. Del panel participaron Hugo Koper, de Ícaro Industria (Casa Comal); Tato Moreno, de Pasturas y Mendoza Film Lab; Estefanie Céspedes, de Histeria Lab (Costa Rica); y Soledad San Julián, del Festival Internacional de Cine de las Alturas, dedicado al cine andino. 

Hugo Koper abrió el panel destacando la relevancia de este tipo de encuentros para generar conexiones entre proyectos, festivales y laboratorios de la región. A través de la trayectoria de Ícaro Industria, se refirió a la importancia de la incubación de proyectos y de llegar con estos espacios a lugares alejados donde existe mucho talento por descubrir.

Tato Moreno compartió la historia detrás de Pasturas y el sentido de pertenencia que significó crear este espacio, además de presentar avances del Mendoza Film Lab. A través de un video, se mostró el impacto que ambas iniciativas han tenido en sus participantes, lo que generó una fuerte conexión emocional con los nuevos proyectos presentes en el panel.

Estefanie Céspedes presentó Histeria Lab, un espacio nacido hace cuatro años en Costa Rica con el objetivo de usar el cine como herramienta de cambio, contando historias a través del terror y la fantasía. Céspedes destacó que la asesoría desde las primeras etapas de un proyecto es clave para fortalecerlo, tanto en el desarrollo de carpeta como en pitch.

Por su parte, Soledad San Julián habló sobre el Festival Internacional de Cine de las Alturas, dedicado al cine andino, que este año llega a su undécima edición. San Julián se refirió a la crisis que atraviesan actualmente los festivales latinoamericanos y agradeció la existencia de espacios como Bolivia Lab, que permiten visibilizar el trabajo que hay detrás de este tipo de iniciativas.

Consultados sobre qué mito de los festivales de cine les gustaría derribar, Hugo Koper señaló que un festival no se trata solo de ver películas, sino también del equipo de personas que lo hace posible; espacios como este panel permiten visibilizar la parte de gestión y administración que habitualmente pasa desapercibida.

Los proyectos participantes también aportaron su mirada: Carlos Ruiz habló de la importancia de derribar el mito de que solo los festivales de otros continentes son relevantes, subrayando el peso que tienen los festivales latinoamericanos a la hora de definir las rutas de exhibición de un proyecto terminado. En esa línea, Estefanie Céspedes comentó que, al planificar el recorrido de una película por festivales, suele priorizarse a Europa antes que a Latinoamérica, algo que espera que cambie con el tiempo. Ivo Campoverde, por su parte, remarcó la importancia de aprovechar estos espacios para conversar directamente con festivales relevantes y así fortalecer las redes de la región.

Tato Moreno reflexionó sobre cómo, en general, “nos educaron mal” al hacernos creer que se necesita validación externa para saber si un proyecto está bien, y llamó a desaprender esa idea y valorar el sentido de pertenencia dentro de las comunidades de festivales propios.

Sobre si las miradas que hoy se muestran en el cine son realmente nuevas, Estefanie Céspedes planteó que no se trata de nuevas miradas, sino de miradas que ya existían pero que no habían sido vistas; el trabajo de los festivales, dijo, es dar lugar a esas películas que en su momento no pudieron mostrarse. También señaló una tendencia hacia proyectos con más ficción y una mayor presencia de miradas femeninas.

Soledad San Julián habló del desafío constante de mantenerse alerta a los cambios que ocurren en los territorios y las audiencias: cuando se creó su festival, hubo una fuerte resistencia a lo nuevo, y hoy es necesario entender cómo cambian los intereses del público joven para poder dialogar con él. Para Addis Mosqueda, la clave está en poner a la audiencia en el centro y construir una relación intencional con el público para que pueda conectar con el consumo del cine propio.

Hugo Koper compartió que, en Casa Comal, el sueño es descentralizar al público, llevando cine a lugares donde habitualmente no llega, y que la enseñanza es clave para acercarse a nuevas audiencias, apostando por pensar una estrategia de distribución que permita que la película siga su curso. San Julián anunció además la apertura de Docu de las Alturas y confirmó que uno de los proyectos del laboratorio formará parte de este espacio en sus próximas ediciones.

Hacia el cierre, los panelistas coincidieron en la importancia de leer con atención las bases de las convocatorias, ya que muchas detallan con precisión lo que debe incluir cada carpeta. Tato Moreno explicó que, aunque reciben muchos más proyectos de los que pueden atender, prefieren trabajar con un número reducido hasta un máximo de ocho para poder acompañarlos con mayor intensidad y personalización, priorizando ante todo la motivación de cada equipo. “No trates de ser original, trata de ser honesto”, fue una de las frases que dejó Moreno durante el panel.

Sobre cómo aprovechar mejor los festivales, Hugo Koper insistió en no dejar de lado a las personas con las que se comparte espacio, mientras que Tato Moreno destacó el contacto humano como el mayor potenciador de estos encuentros: “Estamos para compartir un sueño”, señaló, agregando que “lo que nos une es que queramos lo mismo”. Soledad San Julián compartió que la primera asesora que tuvo en Bolivia Lab terminó siendo coproductora de uno de sus proyectos, y remarcó que lo más valioso de estos espacios es ver cómo los proyectos se nutren de los aportes de compañeras y compañeros.

El panel cerró con un llamado de los panelistas a aprovechar cada conexión que se genera en espacios como Bolivia Lab: “Aprovechen al que tienen al lado, y abracémonos”. Addis Mosqueda, junto a Cecilia Salazar, productora general de Bolivia Lab, agradeció a los asesores y a los proyectos participantes, invitando a todos a sacar el mayor provecho de las conexiones generadas durante esta edición del laboratorio.

Escrito por Cristal Ortiz