La Paz, Bolivia 20 de agosto de 2026. La cineasta y documentalista peruana Maga Zevallos ofreció la charla “Relatos incómodos: desafíos para narradoras y gestores en riesgo” en el Centro Cultural de España en La Paz, un encuentro que reunió a narradoras, gestoras culturales y cineastas de la región interesados en los riesgos y también en las estrategias de protección que implica contar historias políticamente sensibles.

Zevallos abrió su exposición con una idea que marcó el resto de la charla: los relatos que más incomodan a los gobiernos y a los grandes grupos de poder son aquellos que desmantelan sus narrativas oficiales de control, éxito o legalidad. A partir de esa premisa, repasó categorías de historias que suelen generar mayor hostigamiento hacia quienes las cuentan, como las vinculadas a la complicidad estatal con el crimen organizado, el despojo territorial y el extractivismo, la corrupción y el lavado de dinero, y la represión estatal.

Durante su intervención, compartió su propia experiencia con su documental “Rojo profundo”, centrado en la vida del político izquierdista peruano Javier Diez Canseco, y relató cómo, a raíz del contenido del filme, se vio expuesta al hostigamiento del entonces gobierno de Perú. La cineasta explicó que el filme también hace referencia al gobierno de Alberto Fujimori, señalando que gran parte de la precariedad de la política peruana actual es herencia de esa etapa. Según relató, fue precisamente esa mirada crítica la que la puso en la mira de las autoridades, obligándola a tomar recaudos para proteger tanto el proyecto como su propia integridad.

A partir de esa experiencia, Zevallos detalló ante el público los protocolos de seguridad que hoy aplica en sus rodajes en zonas de riesgo, enfocados en proteger al equipo, resguardar la información y practicar el autocuidado. Entre las medidas que compartió destacó el uso de aplicaciones de subida de video en tiempo real como respaldo inmediato ante la confiscación de equipos, el cifrado de dispositivos, sistemas de “corredores” que retiran el material grabado cada cierto tiempo, redes de alerta con vigilancia externa y un botón de pánico conectado a organizaciones de derechos humanos o abogados. También explicó que, ante una eventual detención, el equipo tiene indicaciones claras: no resistirse físicamente, memorizar rostros y datos de quienes intervienen, y mantener una versión unificada que nunca exponga a fuentes o líderes comunitarios.

La cineasta subrayó además el respaldo legal internacional con el que cuentan quienes documentan violaciones de derechos humanos, citando la protección que otorgan declaraciones de la ONU a los defensores de derechos humanos y el derecho a filmar a fuerzas de seguridad como parte de la libertad de expresión y la fiscalización ciudadana. Mencionó también organizaciones a las que cineastas y periodistas en riesgo pueden recurrir en caso de amenazas, como Front Line Defenders, el Comité para la Protección de los Periodistas y Reporteros Sin Fronteras.

Un eje importante de la charla fue el cuidado psicológico y colectivo de los equipos de rodaje. Zevallos insistió en que el autocuidado es un pilar de seguridad tan importante como los protocolos técnicos o legales, y recomendó prácticas como espacios diarios de descompresión emocional durante el rodaje, la identificación temprana de síntomas de trauma por exposición a historias dolorosas, y el acompañamiento psicosocial profesional al concluir los proyectos. También destacó reglas de cuidado colectivo, como el derecho de cualquier integrante del equipo a detener una filmación si no se siente seguro, sin ser cuestionado por ello.

“Rojo profundo” se estrenó en 2023 y obtuvo el Premio del Público en el Festival de Cine de Lima, además de haberse proyectado en distintos espacios culturales de la región, incluyendo el CCE de Lima y el Censurados Film Festival en Arequipa. Es el segundo largometraje de Zevallos, tras “Entre el hierro y el mar” (2020), y se suma a una trayectoria enfocada en el documental de impacto social y en narrativas transmedia como “La vida no vale un cobre” y “Pozos en el desierto”.

Zevallos, quien ya ha colaborado anteriormente con Bolivia Lab dictando talleres sobre cine transmedia y campañas de impacto social, insistió en la charla en la importancia de que narradoras y gestoras culturales de la región construyan redes de apoyo frente a los riesgos que implica contar historias que incomodan al poder.

La charla se enmarca dentro de las actividades que Bolivia Lab impulsa para fortalecer el diálogo entre cineastas de Iberoamérica en torno a los desafíos éticos, políticos y profesionales del oficio audiovisual.

Escrito por Cristal Ortiz